Según su etimología, la
palabra “indagación” viene del latín indagatio y significa “ación y efecto de
escudriñar”. Sus componentes léxicos son: el prefijo indu- (hacia dentro),
agere (llevar a cabo), más el sufijo -ción (acción y efecto).
Wynne Harlen (2010) define la
indagación como:
Un término que se utiliza tanto en la
educación como en la vida cotidiana para referirse a la búsqueda de
explicaciones o información a través de preguntas. A veces se equipara con la
investigación o la "búsqueda de la verdad. (…). Lo que distingue a la
Indagación científica es que conduce al conocimiento y la comprensión del mundo
natural y artificial a través de la interacción directa con el mundo y a través
de la generación y recolección de datos para su uso como evidencia en el
proceso de someter a prueba las explicaciones de fenómenos y eventos.
Por otro lado, según el
Programa de Educación en Ciencias del IAP (Investigación-Acción Participativa)
se formula la siguiente definición de la educación en ciencias basada en la
indagación:
ECBI (Enseñanza de las Ciencias Basada
en la Indagación) significa que los estudiantes desarrollan progresivamente
ideas científicas claves mientras aprenden a investigar y construyen su
conocimiento y comprensión del mundo que los rodea. Ellos utilizan habilidades
empleadas por los científicos tales como hacer preguntas, recoger datos,
razonar y revisar evidencia a la luz de lo que ya se conoce, extraer
conclusiones y discutir los resultados. Este proceso de aprendizaje está
apoyado por una pedagogía basada en la indagación, donde la pedagogía se
entiende no sólo como el acto de enseñar, sino también como las justificaciones
que lo sustentan.
En este caso la recolección de
datos para explicar un fenómeno sería mediante las preguntas efectuadas por el
docente. Este enfoque tiene claras intenciones de ser un modelo científico
empírico en el que a partir de unos datos (preguntas) se han de formular una
serie de respuestas mediante el análisis, y la argumentación. Nos explica María
Pilar Jiménez Aleixandre (2011):
Cabe hacer notar que argumentar no
significa simplemente debatir, oponer dos posiciones, expresar una opinión.
Argumentar implica relacionar una posición o enunciado determinado con las
pruebas que lo apoyan o, por el contrario, descartar una hipótesis en función
de unas determinadas pruebas.
Es a través del diálogo entre
docente-estudiante y estudiante-estudiante donde se desarrolla una
interpretación compartida de las ideas. Las ideas que dan pie a partir de las
preguntas realizadas se forman a partir de la experiencia de cada educando.
Alexander R. (2004) nos
describe la enseñanza dialógica como: "un
enfoque pedagógico diferenciable, que aprovecha el poder de a conversación para
estimular y extender el pensamiento de los niños, y para avanzar en su
aprendizaje y comprensión”. Este discurso se centra en el uso de la
evidencia. Esta evidencia se usa para tratar de diferenciar entre un argumento
u otro. La mayor parte del tiempo de clase ha de ser el alumno el que esté
trabajando y el docente guiando, en lugar de estar el docente hablando y el
alumno limitarse a mirar y escuchar y copiar.
Para llevar a cabo estás
argumentaciones y la indagación en sí, las preguntas, tanto como por parte del
docente como por la de los estudiantes, tienen un papel clave en el discurso
del aula. No es la cantidad de preguntas que se generan en el aula lo más
importante, sino su contenido y los patrones de discurso que generan. Respecto
a la forma de las mismas, Wynne Harlen (2010) nos sugiere que las más
destacables son las diferencias entre: las preguntas “abiertas” y las “cerradas”;
y las preguntas “centradas en la materia” y las “centradas en la persona”.
Según explica Harlen, las
preguntas abiertas reflejan la visión o el análisis de los estudiantes “(¿Qué
notas acerca de…?)”. Las cerradas
por el contrario, responden a una cuestión concreta planteada por el docente “(¿Son
todos del mismo tamaño?)”. Las preguntas centradas en la materia, como su
propio nombre indica, preguntan directamente sobre el tema “(¿Por qué este …
toma más tiempo que…?)”. Por otro lado, las preguntas centradas en la
persona sugieren una explicación por parte de los estudiantes “(¿Por qué
crees que este … toma más tiempo que…?)”. Esto nos lleva a la conclusión
que las preguntas abiertas y centradas en la persona ofrecen un discurso más
enriquecedor puesto que plantean más elaboración en la respuesta.
Es por este motivo, que esta
metodología de la indagación científica no se centra exclusivamente en la
adquisición de contenidos. Tan importante como los contenidos en sí para un
futuro en la vida adulta, es que los estudiantes aprendan los mecanismos y
habilidades para tener un pensamiento crítico y científico. La información está
ahí y se puede acceder a ella de múltiples maneras (sobre todo con internet),
es vital tener el conocimiento para acceder a esas fuentes de información, y la
compresión para seleccionar la más relevante con criterio propio.
Si quieres saber más sobre la indagación te invito a descargarte los siguientes pdf's: