domingo, 30 de junio de 2019

Ciencia por Indagación ¿Qué es?


Según su etimología, la palabra “indagación” viene del latín indagatio y significa “ación y efecto de escudriñar”. Sus componentes léxicos son: el prefijo indu- (hacia dentro), agere (llevar a cabo), más el sufijo -ción (acción y efecto). 

Wynne Harlen (2010) define la indagación como:

Un término que se utiliza tanto en la educación como en la vida cotidiana para referirse a la búsqueda de explicaciones o información a través de preguntas. A veces se equipara con la investigación o la "búsqueda de la verdad. (…). Lo que distingue a la Indagación científica es que conduce al conocimiento y la comprensión del mundo natural y artificial a través de la interacción directa con el mundo y a través de la generación y recolección de datos para su uso como evidencia en el proceso de someter a prueba las explicaciones de fenómenos y eventos.

Por otro lado, según el Programa de Educación en Ciencias del IAP (Investigación-Acción Participativa) se formula la siguiente definición de la educación en ciencias basada en la indagación:

ECBI (Enseñanza de las Ciencias Basada en la Indagación) significa que los estudiantes desarrollan progresivamente ideas científicas claves mientras aprenden a investigar y construyen su conocimiento y comprensión del mundo que los rodea. Ellos utilizan habilidades empleadas por los científicos tales como hacer preguntas, recoger datos, razonar y revisar evidencia a la luz de lo que ya se conoce, extraer conclusiones y discutir los resultados. Este proceso de aprendizaje está apoyado por una pedagogía basada en la indagación, donde la pedagogía se entiende no sólo como el acto de enseñar, sino también como las justificaciones que lo sustentan.

En este caso la recolección de datos para explicar un fenómeno sería mediante las preguntas efectuadas por el docente. Este enfoque tiene claras intenciones de ser un modelo científico empírico en el que a partir de unos datos (preguntas) se han de formular una serie de respuestas mediante el análisis, y la argumentación. Nos explica María Pilar Jiménez Aleixandre (2011): 

Cabe hacer notar que argumentar no significa simplemente debatir, oponer dos posiciones, expresar una opinión. Argumentar implica relacionar una posición o enunciado determinado con las pruebas que lo apoyan o, por el contrario, descartar una hipótesis en función de unas determinadas pruebas.

Es a través del diálogo entre docente-estudiante y estudiante-estudiante donde se desarrolla una interpretación compartida de las ideas. Las ideas que dan pie a partir de las preguntas realizadas se forman a partir de la experiencia de cada educando.
Alexander R. (2004) nos describe la enseñanza dialógica como: "un enfoque pedagógico diferenciable, que aprovecha el poder de a conversación para estimular y extender el pensamiento de los niños, y para avanzar en su aprendizaje y comprensión”. Este discurso se centra en el uso de la evidencia. Esta evidencia se usa para tratar de diferenciar entre un argumento u otro. La mayor parte del tiempo de clase ha de ser el alumno el que esté trabajando y el docente guiando, en lugar de estar el docente hablando y el alumno limitarse a mirar y escuchar y copiar.

Para llevar a cabo estás argumentaciones y la indagación en sí, las preguntas, tanto como por parte del docente como por la de los estudiantes, tienen un papel clave en el discurso del aula. No es la cantidad de preguntas que se generan en el aula lo más importante, sino su contenido y los patrones de discurso que generan. Respecto a la forma de las mismas, Wynne Harlen (2010) nos sugiere que las más destacables son las diferencias entre: las preguntas “abiertas” y las “cerradas”; y las preguntas “centradas en la materia” y las “centradas en la persona”. 

Según explica Harlen, las preguntas abiertas reflejan la visión o el análisis de los estudiantes “(¿Qué notas acerca de…?)”.  Las cerradas por el contrario, responden a una cuestión concreta planteada por el docente “(¿Son todos del mismo tamaño?)”. Las preguntas centradas en la materia, como su propio nombre indica, preguntan directamente sobre el tema “(¿Por qué este … toma más tiempo que…?)”. Por otro lado, las preguntas centradas en la persona sugieren una explicación por parte de los estudiantes “(¿Por qué crees que este … toma más tiempo que…?)”. Esto nos lleva a la conclusión que las preguntas abiertas y centradas en la persona ofrecen un discurso más enriquecedor puesto que plantean más elaboración en la respuesta.

Es por este motivo, que esta metodología de la indagación científica no se centra exclusivamente en la adquisición de contenidos. Tan importante como los contenidos en sí para un futuro en la vida adulta, es que los estudiantes aprendan los mecanismos y habilidades para tener un pensamiento crítico y científico. La información está ahí y se puede acceder a ella de múltiples maneras (sobre todo con internet), es vital tener el conocimiento para acceder a esas fuentes de información, y la compresión para seleccionar la más relevante con criterio propio.

 Si quieres saber más sobre la indagación te invito a descargarte los siguientes pdf's:











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