En el aula es fundamental contar con una programación que comprenda y
englobe los contenidos y las competencias básicas que los alumnos y alumnas han
de alcanzar, teniendo en cuenta unos objetivos realistas propuestos que se
correspondan con la realidad del aula. Es de vital importancia una buena
programación didáctica. De llevarse a cabo, los educandos pueden enriquecer sus
conocimientos de manera retroactiva y utilizar dichos conocimientos para la
resolución de problemas tanto dentro como fuera del ámbito escolar.
Tan importante es seguir dicha programación como romper con la rutina
mediante actividades y/o proyectos innovadores que tengan el mismo compromiso
didáctico, pero con una variación tanto en la metodología como en la praxis
tradicional o los materiales a utilizar, a la hora de adquirir y desarrollar
las competencias y los objetivos propuestos.
Por este motivo y a modo de proyecto innovador para finalizar y consolidar
los conocimientos, contenidos, competencias y objetivos formulados en la UD de
los animales vertebrados de la asignatura de Ciencias Naturales, se ha elaborado un juego de mesa donde los alumnos deberán responder correctamente
preguntas relacionadas con los conocimientos adquiridos de todos los campos que
expone el juego.
Todos los
niños del mundo se sienten seducidos por el juego de forma tan incuestionable
que es el propio juego la razón de ser de la infancia. Se observa que el juego
envuelve todas las fases de desarrollo de los niños, que forma parte de su
entorno y lo practican como una necesidad psicológica de equilibrio y
crecimiento. El juego es posiblemente una de las actividades fundamentales en
la vida del hombre; Schiller describe que “el
hombre no está completo sino cuando juega”.
Explica Jean
Chateau que en el juego se hace una evasión del mundo que nos rodea, una salida
de la influencia de la presión exterior, y una vez delante del juego eludimos
lo que tenemos a nuestro alrededor para centrarnos en él. Lo mismo y con mayor
razón sucede ante un niño puesto que el juego es algo inherente a su realidad
diaria. El niño/a y el juego van de la mano por naturaleza “Preguntarse por qué juega un niño es
preguntarse por qué es niño” (Jean Chateau 1968 p.4).
Según J.
Bandet y M. Abbadie, el juego que se desarrolle en el aula no debe ser
diversión estéril o trabajo obligado; la forma de juego tiene que partir de la
base de la motivación del alumnado y de un proyecto común.
También es
de vital importancia saber abordar la competitividad de una forma que no suponga
ningún tipo de pesada carga o presión para parte del alumnado. Nos esclarecen
Constance Kamii y Rheta DeVires que si bien que un juego competitivo, esa misma
competición puede conducir al fracaso o la frustración de algún niño, es deber
del maestro/a abordar ese problema y ayudar a tener la actitud adecuada por
parte de los alumnos/as a la hora de ganar o perder en el juego. “Ganar en el juego tan sólo es eso: ganar en
el juego” (C. Kamii – R. DeVires 1988 p.251). Por este motivo debe quitarse
importancia a ganar o perder y encaminar a los niños/as a centrarse en los
micro estímulos positivos que aporta el juego y a disfrutar con ello, deben
competir contra ellos mismos y no contra sus iguales. En base a esto, las
autoras trazan 4 principios de enseñanza relativos a la competición en los
juegos colectivos:
- Quitar importancia al hecho de ganar
- Verbalizar que no pasa nada si se pierde
- Permitir que los niños eviten la competición si lo desean
- Jugar a juegos de azar
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