lunes, 1 de julio de 2019

Unidad Didáctica 8/8 - Proyecto final: El juego de los vertebrados (Parte 1)


En el aula es fundamental contar con una programación que comprenda y englobe los contenidos y las competencias básicas que los alumnos y alumnas han de alcanzar, teniendo en cuenta unos objetivos realistas propuestos que se correspondan con la realidad del aula. Es de vital importancia una buena programación didáctica. De llevarse a cabo, los educandos pueden enriquecer sus conocimientos de manera retroactiva y utilizar dichos conocimientos para la resolución de problemas tanto dentro como fuera del ámbito escolar.

Tan importante es seguir dicha programación como romper con la rutina mediante actividades y/o proyectos innovadores que tengan el mismo compromiso didáctico, pero con una variación tanto en la metodología como en la praxis tradicional o los materiales a utilizar, a la hora de adquirir y desarrollar las competencias y los objetivos propuestos.

Por este motivo y a modo de proyecto innovador para finalizar y consolidar los conocimientos, contenidos, competencias y objetivos formulados en la UD de los animales vertebrados de la asignatura de Ciencias Naturales, se ha elaborado un juego de mesa donde los alumnos deberán responder correctamente preguntas relacionadas con los conocimientos adquiridos de todos los campos que expone el juego.


Todos los niños del mundo se sienten seducidos por el juego de forma tan incuestionable que es el propio juego la razón de ser de la infancia. Se observa que el juego envuelve todas las fases de desarrollo de los niños, que forma parte de su entorno y lo practican como una necesidad psicológica de equilibrio y crecimiento. El juego es posiblemente una de las actividades fundamentales en la vida del hombre; Schiller describe que “el hombre no está completo sino cuando juega”.

Explica Jean Chateau que en el juego se hace una evasión del mundo que nos rodea, una salida de la influencia de la presión exterior, y una vez delante del juego eludimos lo que tenemos a nuestro alrededor para centrarnos en él. Lo mismo y con mayor razón sucede ante un niño puesto que el juego es algo inherente a su realidad diaria. El niño/a y el juego van de la mano por naturaleza “Preguntarse por qué juega un niño es preguntarse por qué es niño” (Jean Chateau 1968 p.4).

Según J. Bandet y M. Abbadie, el juego que se desarrolle en el aula no debe ser diversión estéril o trabajo obligado; la forma de juego tiene que partir de la base de la motivación del alumnado y de un proyecto común.

También es de vital importancia saber abordar la competitividad de una forma que no suponga ningún tipo de pesada carga o presión para parte del alumnado. Nos esclarecen Constance Kamii y Rheta DeVires que si bien que un juego competitivo, esa misma competición puede conducir al fracaso o la frustración de algún niño, es deber del maestro/a abordar ese problema y ayudar a tener la actitud adecuada por parte de los alumnos/as a la hora de ganar o perder en el juego. “Ganar en el juego tan sólo es eso: ganar en el juego” (C. Kamii – R. DeVires 1988 p.251). Por este motivo debe quitarse importancia a ganar o perder y encaminar a los niños/as a centrarse en los micro estímulos positivos que aporta el juego y a disfrutar con ello, deben competir contra ellos mismos y no contra sus iguales. En base a esto, las autoras trazan 4 principios de enseñanza relativos a la competición en los juegos colectivos:

  •  Quitar importancia al hecho de ganar
  • Verbalizar que no pasa nada si se pierde
  • Permitir que los niños eviten la competición si lo desean  
  • Jugar a juegos de azar


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